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martes, 1 de mayo de 2012

El Cine: De la impureza y su posibilidad propia.


“El cine es un arte impuro. Es el arte de más, parasitario e inconstante. Pero su fuerza de arte contemporáneo es justamente la de dar idea, en el momento que dura un pase, de la impureza de toda idea”.
                                                                                                                                               Alain Badiou.


Pensar en el cine desde su concepción hasta hoy día, representa un asunto complejo en sí, su camino no es el de la singularidad o simpleza que denota un tema específico, sino un camino que se bifurca por diversos e incontables parajes o senderos incontables.

Luego de la Segunda Guerra Mundial, surge en el panorama visual, representado por el arte cinematográfico, diversas formas de expresión cuyo contenido esencial es la inagotable apuesta a la innovación, esto tal vez represente una paradoja perceptible y es que así mismo como innova, así mismo se envejece. No pretendo en este escrito, entrar en detalles de las características propias de la realización e intención de un film (aspecto económico, político, cultural y demás) sino más bien abordar sus características propias.

La fortaleza que se sostiene en la primacía de las ideas, en cuanto a su concepción, resulta del todo… más que interesante, es el traspaso de la concepción única del sujeto que la piensa  para luego hacerla imagen, representa una superación  de lo inconcebible, que más que atraer la fascinación, es una particularidad que implica la capacidad de razonamiento y creatividad, que se traduce en diversos conceptos. Tiene el cine una capacidad de fortaleza que se haya en la pluralidad de recursos, que solo en sí mismo como un arte se permite y a su vez  puede entrar en las posibilidades.

Con la gran ventaja de  lenguajes que le son propios como: Las imágenes, las palabras, la música, el color, los sonidos, y también la forma de mezclar las imágenes, la posición de los actores, etc. etc. El cine se posibilita y es portador de las diversas formas del imaginario, que puede resultar tan banal o una gran plataforma de cambios sucesivos.

Es el cine: Una constante utilización de recursos que se barajean dependiendo de las intenciones del director o productores a cargo. Bien señalaría Badiou en caracterizar el séptimo arte como la operación sustractiva de todas las artes, en donde el séptimo arte no se agrega a la lista de las otras seis artes en el mismo plano, sino más bien las implica. “Opera sobre ellas, a partir de ellas, por un movimiento que las sustrae a sí mismas”.

Esta sustracción de las artes  a una sola, representa la imposibilidad de movimientos dentro de las mismas artes con las otras, en donde es difícil el enlace o movimiento entre ellas. Cada una se centra en su dimensión y representación, de acuerdo a su capacidad simbólica e interacción con el sujeto que por medio de sus sentidos las percibe. Cada arte en sí, se expresa con sus propias facultades y características que le son propias. No hay una relación o conexión entre ellas y resultaría imposible el movimiento entre una y la otra;  como señalaría Badiou: “Ninguna pintura se cambiará jamás en música, ninguna danza en poema”Precisamente el cine es el  que logra hacer de esta imposibilidad lo posible, sería una especie de parásito según Badiou que se alimenta de las otras, haciendo de este arte el más impuro o el que más se remite a la imaginación. Es posible en cuanto una obra literaria se hace visual, una composición musical se representa, una pintura se sustrae en imágenes, el teatro que como diría Lorca: “Es la poesía que se levanta del libro y se hace humana”…es posible representarla en el cine; las utilizaciones de las danzas, obras arquitectónicas ya sean imaginadas y/o representadas, las esculturas, en fin toda se sustraen al cine.

Dicho de otra forma es el cine una ventaja o acercamiento de lo imposible, pero desde un punto de vista crítico, puede representar tanto una muestra negativa como positiva, en la medida que así mismo como se polariza en la muestra de las realidades sociales o lo artístico, podría proponer diversas nuevas formas de percepciones  del mundo actual, como agente de cambios que no solo demuestren, sino que su medida sea la de aportación y virajes en las tradiciones visuales o la posibilidad de introducir o crear rupturas dentro del cine.

Históricamente el cine ha desempeñado un rol potente en las representaciones de ideas, sucesos, intenciones de entretenimiento y claro está: que es políticamente fuerte. Muy utilizado por la Alemania Nazi, la Rusia de la post guerra y las innumerables intenciones comerciales norteamericana, que muchas veces lejos de entretener, implementan desde modas hasta forma de pensar o percibir el entorno. La fortaleza del cine es única en su cualidad y  sería un enorme vehículo en las diversas formas de las reflexiones en torno a lo social y la posibilidad de brindar cambios que urgen en las transformaciones tanto como individuo como en su conjunto.

J.Escobar.

jueves, 26 de abril de 2012

Lenguaje animista y alienación.


El animismo es, para decirlo sin gran precisión, aquella creencia en que todos los objetos están dotados de vida (o alma), incluso aquellos objetos que habitualmente consideramos como inanimados, como por ejemplo un vaso, una roca, un poste de luz, entre otros.
Como sabemos, toda creencia puede ser expresada mediante proposiciones que a su vez pertenecen a un lenguaje, en consecuencia, el animismo puede ser expresado mediante el lenguaje. Es decir, hay un uso animista del lenguaje.

El uso animista del lenguaje lo encontramos comúnmente en lenguaje poético, siendo este no sólo característico del lenguaje poético, además hace que un poema se considere estéticamente bello.  Ejemplo de lo señalado, el poema Nocturnos de la Ventana de García Lorca (1898 – 1936) cuando dice: “Los instantes heridos por el reloj… pasaban”, es notable el uso animista del lenguaje esta frase, sólo hay que preguntarse ¿Puede herirse a un instante?, es evidente que a una abstracción como lo es un instante se le ha dotado de vida, otro ejemplo, es el poema 8 de Neruda (1904 – 1973), cuando dice : “El viento del mar caza errantes gaviotas”, ¿Puede el viento cazar? como último ejemplo, el poema La Serenata India de Shelley (1792 – 1822) cuando dice: “Los aires vagabundos desmayan sobre lo oscuro”.

Es fácil, por las propiedades del lenguaje poético, detectar el uso animista del lenguaje, pero a veces es más complicada su detección. Esto último es quizás lo más problemático del uso animístico del lenguaje, es que no sólo es propiedad del lenguaje poético, sino que lo es también del lenguaje cotidiano. Por ejemplo,  en un titular del periódico El Universal de México, en su sección sobre ciencia hay un titular que dice: “La tierra fue bombardeada por meteoritos gigantes”, ¿Puede un meteorito bombardear?, la respuesta es no, otro ejemplo es el titular del periódico panameño La Estrella que dice: “Suben 20 alimentos de la canasta básica”, ¿Puede subir un alimento?.

El lector puede preguntarse y… ¿Cuál es el problema?, el problema radica en que existe una estrecha relación entre el lenguaje y pensamiento, al grado que muchos creen que de acuerdo a como usas el lenguaje así mismo se piensa. La relación entre el lenguaje y pensamiento es muy estudiada por las neurociencias, por ejemplo, es un acuerdo entre los psicólogos que en el proceso de creación de conceptos tiene mucho que ver con el lenguaje, es decir, creamos conceptos para clasificar u ordenar la información que nos viene del exterior, creamos un lenguaje no solo para expresar dichos conceptos, sino que la creación de un concepto presupone la posesión un lenguaje.

Con lo anterior, quiero que se entienda que cuando se usa el lenguaje animísticamente, también puede pensarse animísticamente, es decir, se puede llegar a creer y pensar que incluso los objetos ordinariamente considerados como inanimados, poseen vida (anima), lo cual sería tanto como pensar de forma alienada.

Para ver esto más claro, usemos el ejemplo anterior del titular del periódico La Estrella: “Suben 20 alimentos de la canasta básica”, lo que el titular debe decir es que es: “aumentan el precio de 20 productos alimenticios de la canasta básica”. El titular original le otorga vida a “20 alimentos” que ‘suben’, como si ellos pudieran moverse y aumentar su valor por sí mismos, lo cual no es cierto, encubriendo lo que en realidad ocurre, que hay personas que aumentan el precio y se benefician de ello. El problema de usar el lenguaje animísticamente, es que el lenguaje puede velarnos, cubrir o atenuar lo que acaece. 




Por F.E.V

sábado, 14 de abril de 2012

Poema del mes.

En esta edición, como poema del mes hemos escogido "Un sueño", de la poeta parisina, Sully Prudhomme, ganadora del premio Novel de literatura en 1901. No sólo el lirismo y la melancolía que se refleja en este poema fueron motivos para ser escogido este mes, además toca un profundo e inquietante asunto:la muerte. La muerte es un asunto siempre presente a lo largo de la historia del pensamiento, es decir; al hombre siempre le inquietará la muerte, pero como bien dijo el maestro Epicuro: "La muerte es una quimera: porque mientras yo existo,no existe la muerte;y cuando existe la muerte, ya no existo yo." En ese sentido, la muerte simplemente no importa. Pensamos que este poema refleja esto muy bien, pues son los muertos los que reflexionan sobre la vida, sobre su vida, pues , al contrario de la muerte, el vivir es lo que cuenta y contará. 



Un sueño

Me había muerto, y entraba en la tumba,
donde sueñan todos mis antepasados.
Dijeron: «La pesada noche parece estremecerse.
¿Será que se aproxima una antorcha,
señal de la nueva era que espera nuestro eterno hastío?»
«No dijo mi padre, es el niño; ya os había hablado de él.
«Aún estaba en la cuna. Ignora si llega a nosotros
joven o cargado de años.
Mis cabellos son rubios todavía.
Tal vez los tuyos estén ya blancos, hijo mío.»

«No, padre. Caí pronto vencido, en el camino de la vida,
sin que mi alma se hubiera saciado aún.
Muero, y todavía no he vivido.»
«Esperaba tener a tu madre a mi lado.
¡La estoy oyendo gemir allá arriba!
Ha llorado tanto sobre mi losa
que sus lágrimas han llegado a mis labios.
«Tras muy largos amores, nuestra unión fue muy corta;
todas sus gracias están ya marchitas...
La reconoceré siempre.

«Mi hija conoció mi rostro. ¿Se acuerda de él?
Ella ha cambiado. Háblame de su matrimonio y de mis nietos.»
«Tan solo tienes uno.» «Pero ¿y tú?,
¿no tienes familia también? Cuando se muere joven
es porque se ama. ¿Qué echarás de menos aquí?
«He dejado a mi madre y a mi hermana
y los hermosos libros que leí. No tienes nuera, padre.
Una vez lastimaron mi corazón y ya no he vuelto a amar.»

Cuenta el número de tus antepasados,
besa sus frentes desconocidas y ven a hacer tu lecho aquí,
en la sombra, junto a los últimos que llegaron.
«No llores; duerme en la arcilla,
en espera del despertar supremo.»
«¡Oh, padre mío! ¡Es tan difícil no acordarse del sol!»"
donde sueñan todos mis antepasados. Dijeron: «La pesada noche parece estremecerse. ¿Será que se aproxima una antorcha, señal de la nueva era que espera nuestro eterno hastío?» «No dijo mi padre, es el niño; ya os había hablado de él. «Aún estaba en la cuna. Ignora si llega a nosotros joven o cargado de años. Mis cabellos son rubios todavía. Tal vez los tuyos estén ya blancos, hijo mío.»

«No, padre. Caí pronto vencido, en el camino de la vida, sin que mi alma se hubiera saciado aún. Muero, y todavía no he vivido.»
«Esperaba tener a tu madre a mi lado. ¡La estoy oyendo gemir allá arriba! Ha llorado tanto sobre mi losa que sus lágrimas han llegado a mis labios. «Tras muy largos amores, nuestra unión fue muy corta; todas sus gracias están ya marchitas... La reconoceré siempre. 
«Mi hija conoció mi rostro. ¿Se acuerda de él? Ella ha cambiado. Háblame de su matrimonio y de mis nietos.»
«Tan solo tienes uno.» «Pero ¿y tú?, ¿no tienes familia también? Cuando se muere joven es porque se ama. ¿Qué echarás de menos aquí?
«He dejado a mi madre y a mi hermana y los hermosos libros que leí. No tienes nuera, padre. Una vez lastimaron mi corazón y ya no he vuelto a amar.»

Cuenta el número de tus antepasados, besa sus frentes desconocidas y ven a hacer tu lecho aquí, en la sombra, junto a los últimos que llegaron. «No llores; duerme en la arcilla, en espera del despertar supremo.» «¡Oh, padre mío! ¡Es tan difícil no acordarse del sol!»" "